martes, 26 de octubre de 2010

Verdad y conocimiento en la mística.

La Verdad de la mística no puede ser abordada por la filosofía racionalista porque se trata de una verdad que se resiste a cualquier elaboración teórica. Una Verdad a la que la filosofía parece haber renunciado. La filosofía, al conceptualizar la verdad, la ha despojado de su brillo, de su interés.
Lo que la mítica entiende por conocimiento y verdad debe ser diferenciado de lo que entiende la ciencia o las diversas presentaciones de la filosofía sistemática. De alguna manera la mística nos descubre un nuevo significado de estas nociones, significado que al pensamiento conceptual le está vedado. De alguna manera la hermenéutica negativa (que es precisamente lo que entrañan las ideas de vacío, desapego, renuncia, etc.) propia de los míticos nos dice que en cierta media hay que desconfiar de los conceptos porque nos acaban por distanciar de aquello que buscan conocer. Son ellos los que fijan y configuran nuestro pensamiento volviéndolo parcial: “comporta impedimentos para la verdad pura” [1]
Para el pensamiento racionalista, el método es entendido como el camino o los pasos a seguir para alcanzar el conocimiento. De esta expresión podemos inferir que para este pensamiento existe un objeto exterior al sujeto y, además, que este último posee la capacidad de apropiarse del primero. La posesión del objeto se da, según esta perspectiva, gracias al concepto y con ello también obtenemos la verdad, pues ésta se encuentra ya en el objeto (aquí no es de interés exponer las diferencias entre una epistemología idealista donde los objetos conocidos por el sujeto sería producidos por él mismo, o una empirista donde la existencia del objeto no depende del cognoscente).
Por el contrario, me parece que la verdad para la tradición mística no es algo que se posea. La Verdad, para esta tradición, ha de ser experimentada a través de la contemplación. Es una Verdad que no se alcanza por medio del concepto, pues el concepto, al ser producto de una abstracción, es parcial e incompleto (lo universal en detrimento de lo singular). La verdad mística es una Verdad es omniabarcante. Por ello a de ser contemplada en su manifestación, cuando emerge, cuando se presenta. La contemplación permite al místico profundizar (trascender) los fenómenos de la experiencia. La vía mítica es, entonces, un proceso que conduce al conocimiento de la Verdad, pues como escribe Amador Vega: “En efecto, comprender es concebir en el interior a Dios mismo y, en la medida en que sólo hay un objeto de comprensión (Dios), éste sólo puede hacerse manifiesto a partir de un nuevo nacimiento o una nueva forma de comprender” [2]
Por otro lado, opino que e l tratado es el modo adecuado de exponer la verdad trascendental de la que nos habla el místico. “En su inacabable volver sobre las cosas, en su inalcanzable detenerse para retomarlas con mayor fuerza, se comunica o entrelaza el tratado –una de las formas de la exposición- y la contemplación del la verdad” [3]

Últimas consideraciones.
El lenguaje explosivo de la mítica implica una crítica a la religión oficial. Este lenguaje es la herencia de Pseudo-Dionisos, monje del siglo VI. Quien sigue la vía negativa lo hace porque acepta que es imposible alcanzar un conocimiento objetivo y conceptual de la divinidad.
La negatividad y la vía ascética pretenden lograr una experiencia de la realidad donde los límites entre lo trascendente y lo inmanente desaparezcan. A esa realidad el hombre puede acceder gracias a que posee un alma que es capaz de ir más allá: “en el alma hay una potencia a la que no afectan ni el tiempo ni la carne; fluye del espíritu y permanece en el espíritu y es completamente espiritual” [4]
A los ojos del místico el mundo sensible carece de valor comparado con esa otra realidad que es Dios, fundamento de la primera.
En la contemplación mística la realidad se presenta como un todo indivisible. La visón de una realidad fragmentada es producto de un enfoque parcial y limitado que, según el mítico, es posible superar: “no es ni esto ni lo otro, y sin embargo es algo que está por encima de esto y lo otro y por encima de lo que el cielo lo está sobre la tierra” [5]
Si la realidad es Una (“es uno y simple, sin modo ni propiedad”) [6], entonces el bien y el mal son sólo apariencias.
En su camino el mítico disuelve todas las propiedades de Dios, hasta que sólo queda como esencia de él la negación de todas sus propiedades: “le costará necesariamente todos sus nombre divinos y sus atributos personales” [7]
El mítico busca a Dios, pero no como concepto sino en su absoluta efectividad.
[1] Maestro Eckhart, El fruto de la nada y otros escritos, ed. y trad. A. Vega, Siruela, Madrid, 2007, p. 37.
[2] Ibídem., p. 184
[3] Cuesta, Micaela, “El origen del drama barroco alemán” de Walter Benjamin; consideraciones epistemo-críticas” en http://www.observacionesfilosoficas.net/elorigendeldramabarroc.htm
[4] Ibídem., p. 43.
[5] Ibídem., p. 45.
[6] Ibídem., p. 46.
[7]Ídem.

El libro de Job -Sobre el sufrimiento de los justos-

El libro de Job es una pieza doctrinal sobre el sufrimiento de los justos, de hecho, podría asegurar que este libro se enfrenta a la creencia de que todos los sufrimientos del hombre son la reparación y el castigo por sus pecados.
Para que quede un poco mas claro lo que trató de decir, y por si hay alguien que aun no haya leído este texto el marco de Job esta escrito en prosa, mientras que los discursos y diálogos de la parte central aparecen en un lenguaje poético.
En la parte narrativa tenemos la elaboración de un relato popular: Satán, que duda de la piedad de Job, obtiene permiso de Dios para probarlo con sufrimientos. Pero en medio de sus dolores Job se mantiene en su piedad, y Dios le recompensa devolviéndole todo cuanto Satán le había arrebatado.
La parte central esta formada por alegatos delos amigos de Job, quienes sostienen  que los padecimientos de este son el castigo por sus pecados y crímenes. Job se revela contra semejante esquematismo de la retribución, y defiende una grandeza de Dios que queda mermada con esa doctrina mezquina y estrecha de la retribución.
Después aparece un personajes que se llama Elilhú, que aporta al dialogo el concepto de sufrimiento como purificación y advertencia (algo muy similar con la ideología cristiana). Finalmente, la sentencia de Dios no aclara cual de los oradores estaba en lo cierto, sino que presenta el gobierno divino del mundo como un misterio cuyos motivos no puede el hombre penetrar. De manera que la aceptación del obrar divino, incluso cuando al hombre le parece injusto, constituye el fundamento de la verdadera piedad.  
Después de reflexionar un poco sobre este relato y el hecho de que no se aclare el por que de los designios de Dios me surgieron algunas preguntas:
¿Son también los sufrimientos del justo unos sufrimientos retributivos o de represalia?, ¿Cuál es la verdadera piedad? Y ¿es todo sufrimiento un castigo de Dios?
Méndez Díaz Mari Ceci.

jueves, 21 de octubre de 2010

EL evangelio según Mateo (Resúmen)


Este libro es el primero de los 4 evangelios que se encuentran en la Biblia. En él encontramos un poco de historia sobre Jesús de Nazaret, desde generaciones de las que proviene, pasando por su bautizo, selección de discípulos, sus años de predicación y milagros, hasta el tiempo de su muerte. Todo narrado de forma breve pero concisa.

En el Primer capítulo observamos el linaje de Jesús, dándonos muestra de que se cumplen las profecías de acuerdo al número de generaciones en que llegaría este. Posteriormente se narra cómo fue concebido Jesús, los famosos magos,  y lo que tuvo que pasar para no ser eliminado por el rey Herodes.

Cuando hubo muerto el rey Herodes, José tuvo un sueño donde se le indicaba que regresara a Israel, pero por cierta causa se retiraron a la región de Galilea y dentro de ella, en una ciudad llamada Nazaret. Estos hechos fueron necesarios para que se cumpliera lo dicho por los profetas.

En el capítulo 3 aparece la figura de Juan el Bautista y Jesús ya es adulto. Esta parte narra sobre el bautismo de Jesús y lo que acontece durante el mismo.

Jesús, una vez bautizado, emprende un viaje hacia el desierto y tras ayunar 40 días, se le aparece Satanás y lo tienta tres veces. La primera le dice que convierta las piedras en pan para saciar su hambre. La segunda vez, le dijo que de lanzara desde el pináculo de un templo. Y la tercera y última fue cuando el diablo le mostró todos los reinos del mundo y su gloria y le dijo a Jesús que todo aquello sería suyo si le rendía un acto de adoración. Las tres tentaciones fueron rechazadas por el nazareno de manera firme y con respuestas apegadas a lo escrito por los profetas. 

Después de todo lo antes mencionado, es cuando Jesús comienza su tarea de predicar y seleccionar a sus discípulos. Sin pasar por alto los milagros y enseñanzas que llevaba a cabo con gente de todo tipo y lugar a donde iba. Las enseñanzas de Jesús eran de toda índole, y siempre hablaba en parábolas para que le gente entendiera mejor su mensaje. 

En los capítulos 24 y 25, Jesús reúne en el Monte de los Olivos y advierte a sus discípulos sobre la llegada de falsos profetas para que estos tengan conocimiento de ello y se mantengan  alertas.

A partir del capítulo 26, Es cuando vemos la escena de Jesús con sus apóstoles platicando y preparándolos sobre lo que sucederá con él. Aquí es donde se muestra la traición de Judas Iscariote y todo el procedimiento desde que capturan a Jesús, hasta que lo crucifican. Este libro concluye con la resurrección del Jesús

Bibliografía
DE LA PEÑA, ERNESTO. Los Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, México, Alamah.

Javier Fuentes

lunes, 18 de octubre de 2010

LA REBELDÍA MUTILADA

"La rebeldía metafísica de Job"

No solo hay tiranía del amo, sino también de sus seguidores. Quien no entona en la clave que el director y la mayoría de la orquesta establece, no merece vítores ni la gloria al final de la pieza. Job desentonó, y justo habría sido no haber recibido esa gloria, a cambio de su libertad expresiva. Pero la tiranía del orden –representada en el director y los concertistas- pudo restablecer el sentido de la melodía y salvaguardar de este modo el estilo arbitrario de una época.
Hay que analizar el libro de Job, para entender mejor esta alegoría.
La historia se desenvuelve poéticamente: Job era un hombre íntegro, recto y apartado del mal, la prosperidad material le acompañaba, tenía una familia cuantiosa, poseía miles de animales para el ganado y así mismo obedecían sus indicaciones numerosos siervos. Aunado a esto, una fidelidad ferviente hacia Yahvé impulsaba sus pasos. Job era un hombre ejemplar.
Sin embargo, repentinamente la desgracia alteró el bienestar estable del fiel hombre; perdió sus bienes materiales, su familia y no obstante lo cobijó una ignominiosa enfermedad. ¿La causa? Una prueba de fe solicitada por el Satán[1] a Yahvé.[2] Precisamente el padecimiento de esta enfermedad extraordinaria, que no es más que una adhesión más a la desdicha de Job, provoca en él una repugnancia hacia el orden de la justicia metafísica. Pero la aparición de sus amigos Elifaz, Bildad y Sofar será la fuerza contraria que tenga por objeto atemperar ese repudio.
La tesis tradicional de que Dios premia al justo y castiga al que no lo es se desmorona, es decir, no tiene validez frente a su situación precaria. Pues Job ha sido siempre justo. Por el contrario, se erige en el libro de Job una nueva tesis: “los sufrimientos del justo tienen sentido en el conjunto del proyecto de Dios”[3]. Y por supuesto que Job no acepta el nuevo orden lógico. Su catástrofe ha dislocado la lógica del mundo. La necesidad teológica no tiene sentido, el argumento que apunta “haz el bien y necesariamente padecerás el bien” no tiene sustento en la existencia. Job se ha vuelto un rebelde metafísico.
La rebeldía metafísica, dice Camus, es el movimiento por el que un hombre se levanta contra su condición y la creación entera. “Es metafísica porque contesta los fines del hombre y de la creación […] el rebelde metafísico se declara frustrado por la creación”.[4] No hay duda de la frustración que Job padece respecto a su Dios Yahvé. El principio de justicia que lleva consigo se opone a la injusticia que le rodea y pregunta insubordinado a los amigos: “¿Por qué siguen vivos los malvados, que envejecen y aumenta su poder?”(21,20-14)
Y ante las respuestas y justificaciones absurdas de sus compañeros, Job se subleva cada vez más; “¿por qué me consoláis con tonterías, con argumentos llenos de engaño?” (21, 21-33). A pesar de la claridad de la injusticia metafísica, los abogados de Yahvé, acusan a Job de haber sido injusto antes de su situación presente y con tal argumento justifican la desgracia que carga el extinto hombre ejemplar. Ya lo dice Girard “Los amigos no olvidan nunca su objetivo: romper la resistencia de Job, pero sin aparente violencia”[5]
Ahora bien, el reconocimiento nulo que hace Job de su culpabilidad, además de su estado irrevocable de rebeldía ante Dios y sus amigos, constituye el enaltecimiento de su razón contra la divinidad arbitraria. Pero así mismo dicha resistencia es también el origen de su resignación inminente. ¿Por qué? Por la intolerancia a la libertad de pensamiento y opinión; por la cólera descargada de un nuevo abogado de Dios: su nombre, Elihú. La “misteriosa” inclusión de éste último personaje a la historia de Job es sin duda un engrane que cambia el movimiento de la maquinaria de la rebeldía metafísica de Job, pues los argumentos de Elifaz, Sofar y Bildad no pudieron quebrantar las tesis de su amigo.[6]
"Aquellos tres hombres ya no contestaron a Job, dado que estaba convencido de su inocencia. Pero Elihú […] descargó su cólera contra Job porque pretendía tener razón frente a Dios". (32, 31-21)
El discurso coercitivo que profiere Elihú disminuye el ímpetu rebelde de Job, no por su capacidad de detracción argumentativa como por su arbitrariedad monológica. Cuando la presunción de infalibilidad prevalece, cualquier oportunidad de diálogo se desvanece. Si la confrontación discursiva es impermisible, si la opinión es unívoca e irrefutable, la construcción de la realidad se vuelve unidimensional. En la realidad unívoca no existe el error, solo hay horror. Y el horror descansa en la persona sublevada ante el error. Job encontró un error en la lógica de la retribución, por lo tanto, Job es el horror, la gangrena del cuerpo perfecto, el desfogue del rio, la nota que desentona la melodía.
Aún hay más. Yahvé se dirige desde la tormenta a Job, finalizado el discurso de Elihú. Por fin ha osado enfrentarse con el que denigra su dignidad suprema y el arma que blande parece indestructible:
"¿Quién es éste que denigra mi designio, diciendo tales desvaríos? Si eres valiente, cíñete los lomos: te voy a preguntar y tú me instruirás". (38, 37-19)
La respuesta de Yahvé a la sublevación de Job más que jurídica es simbólica y sarcástica. Pues no habla de justicia, ni del nuevo orden existencial impuesto (el sufrimiento del justo), menos aún explica la causa de ese sufrimiento, es decir, no confiesa que el origen de la desgracia se debe al reto que le ofreció el Satán. Por el contrario, amedrenta a Job con un discurso cosmogónico:
"¿Dónde estabas cuando cimenté la tierra? Dilo, si tanto sabes y entiendes. ¿Sabes quién fijó sus medidas, o quién la midió a cordel? [...] ¿Quién cerró el mar con compuertas, cuando escapaba impetuoso de su seno?" (38, 37-19)
En fin, Job se arrepiente de su actitud y Yahvé remunera el daño con la multiplicación de bienes. Pero nada asegura que el arrepentimiento sea por convicción más que por temor. La rebeldía de Job queda mutilada; no se consagra, ya sea por el abuso de la mayoría sobre el particular, ya sea por la manipulación de tipo literario.
Sea como sea, el director de la orquesta con ayuda de los concertistas pudo restablecer el orden de la melodía. La libertad expresiva de un solo ejecutante fue suprimida por la mayoría. Y la tesis arbitraria de una época: “El sufrimiento justo del hombre justo” fue salvaguardada y aún más; heredada época tras época.

Raciel Sánchez Rivas
Bibliografía
[1] Término derivado de la palabra hebrea shatán que se traduce como adversario, enemigo, obstaculizador o acusador.
[2] Utilizo La nueva biblia de Jerusalén, “Job”. (2, 1-8) ED. Desclée de Brouwer. 1999. España.
[3] Cfr. Introducción.
[4] Albert Camus, El hombre rebelde, “La rebeldía metafísica”. P.35, ED. Alianza. Madrid. 2008
[5] René Girard, La ruta antigua de los hombres perversos. P.138, ED. Anagrama. Barcelona. 1989
[6] Llamo “misteriosa” a esta nueva intervención, pues los discursos de Elihú difieren del resto del libro de Job por el lenguaje, el estilo y la manera de argumentar. Y por tanto pudieron –el discurso de Elihú y de Yahvé- ser insertados por algún otro autor, según la nota al pie de página de la Nueva Biblia de Jerusalén. Cfr. P.866.

lunes, 11 de octubre de 2010

Mística: el lenguaje de la intimidad y el deseo.

En esta entrada me interesa justificar la elección del tema de la mística, señalando la importancia de su estudio para el pensamiento filosófico contemporáneo. La exposición no pretende ser exhaustiva, constituye más bien sólo un acercamiento a las razones que me llevaron a interesarme en el tema y que serán presentadas en el siguiente orden: 1) la crisis de la intimidad e individualidad en las sociedades modernas; 2) el deseo de lo otro (del otro), cuya importancia para la reflexión ética me parece fundamental y 3) el estudio del misticismo como posibilidad de distanciamiento, crítica e innovación de nuestra tradición. Los temas se tratarán con mayor detenimiento en el trabajo final y serán retomadas las reflexiones acerca del lenguaje esbozadas en la primera entrada.
1.
La mística constituye una experiencia individualizada con lo sagrado; su aparición es posterior al origen del fenómeno religioso (que mantiene una estrechísima relación con la vida en comunidad) pues era necesario para su desarrollo que el hombre fuera ya poseedor de una individualidad definida. El surgimiento de la individualidad trae consigo el surgimiento de la relación del hombre consigo mismo.
Vivimos una época que privilegia aquel conocimiento que pretende decir lo que las cosas son, esto es, el conocimiento científico. Sin embargo, esta forma de relacionarnos con el mundo no invalida las demás y, en algunos casos, por ejemplo cuando se trata de abordar temas como el de la intimidad, los métodos científicos resultan inadecuados. El hecho de que no sea posible hablar de ellos a través del discurso científico no anula la necesidad de atenderlos (la pobreza espiritual característica de nuestros tiempo, así como el malestar que acarrean al individuo bien podrían explicarse por la desatención a que ha estado sujeta la conciencia individual desde el florecimiento de las sociedades modernas). Me parece que, en este sentido, los medios de los que se vale el místico se muestran superiores si se pretende una remisión al espacio íntimo. La mística habla, a pesar de que aquello que constituye su objeto resulta inaccesible para el lenguaje conceptual pues, como señala Eduardo Nicol, el hombre accede a la divinidad por la vía mística y por la vía racional (la teología sistemática). La vinculación religiosa en cualquiera de los dos casos trae consigo la necesidad de hablar de ella, en el caso de la mística “después de las vicisitudes preliminares lo revelado en la culminación del itinerario podrá ser inefable; pero todo lo demás se comunica, para instrucción y como edificación. De este modo, la experiencia del místico, que por naturaleza es singular e intransferible, se hace comunitaria” (Eduardo Nicol, 1977, p. 120).
2.
El tema de la otredad y del lenguaje, como aquello que trasciende y constituye al sujeto respectivamente, ocupan buena parte del pensamiento filosófico contemporáneo. En este sentido, las aportaciones del estudio del misticismo al actual quehacer filosófico resultan sumamente enriquecedoras: “La destrucción de las concepciones metafísicas de Dios, de todos los ídolos de la razón, alcanzarían su culminación en Nietzsche y abriría la posibilidad de pensar la inefabilidad y la trascendencia de Dios [lo absolutamente otro] retomando el camino que el Areopagita trazó en el siglo VI de nuestra era” (Yébenes, 2007, p. 11).
La forma en que el místico “opera” en su búsqueda incesante por lograr la unificación con lo divino tiene mucho que decir a un pensamiento que no quiere ser más pensamiento del ser y de lo que es, y para el que resulta prioritario reflexionar acerca de la contingencia, la diferencia, la finitud, el deseo, etc.
Sumamente importante resulta para, por poner un ejemplo, una ética que es consiente de los peligros que entraña una teoría que pretenda decir cómo deben ser las cosas, a qué debemos aspirar, etcétera (el peligro residiría en que tarde o temprano sus afirmaciones conducen a un comportamiento totalitario) pero que eso sí, partiendo de la experiencia histórica del mal, se sabe en el deber de hablar acerca de aquello que no debe ser, de lo que no podemos permitir que se repita (esta es la postura defendida por las llamadas éticas negativas como la del filósofo y pedagogo J. C. Melich).
El sujeto consiente de su finitud (de su carencia y fragilidad) desea (necesita) experimentar el encuentro con lo absolutamente otro. Lo totalmente otro se resiste ha de ser expresado por el lenguaje, pues se niega a ser reducido. Sin embargo, la necesidad de hablar de aquello que resulta inaccesible al lenguaje persiste y aquí hallamos la importancia de las operaciones negativas del lenguaje y del silencio (parte fundamental del auténtico lenguaje humano) que forman parte de la vía mística.
3.
El camino que el místico emprende estaría motivado por el anhelo de lograr fundirse con aquello que lo trasciende, por un anhelo que jamás puede alcanzar su plena satisfacción. El trabajo del místico, entonces, no ha de agotarse jamás. Purificación, distanciamiento, desapego, contemplación y aun el recogimiento y la quietud deben ser entendidos como trabajo: “El camino de la contemplación exige una profunda actividad, dinamismo, movimiento tras la aparente quietud. Requiere trabajo. No por imaginario el trabajo es más fácil. Más bien al contrario; estos trabajos del alma son, si se quiere, más duros y rigurosos que las jornadas del trabajo cotidiano” (Lapoujade, 1999, p. 112). Desde esta perspectiva, me parece que el acercamiento a la mística bien puede constituirse en una forma de tomar distancia respecto a las concepciones vigente en las que estamos inmersos, para poder llevar acabo una crítica de las mismas. En este caso, la mística nos brinda la posibilidad de recuperar el valor de lo “inútil”.
Por lo anterior, el hecho de que el objeto hacia el que tiende la mística sea inaccesible en ultima instancia y que, en este sentido, su actividad esté condenada al fracaso ha de ser sopesado con los frutos que su estudio puede darnos; frutos nada despreciables, desde mi punto de vista, para el pensamiento contemporáneo. La mística constituye una crítica radical a, por lo menos, dos de las ideas más importantes de la filosofía moderna como lo son el sujeto y el ser, pues con ella presenciamos “el desvanecimiento del ser a favor del todo” (Yébenes, 2007, p. 17).

BIBLIOGRAFÍA
Nicol, Eduardo, La idea del hombre, FCE, 1977, México.
Lapoujade, María, “Espacios imaginarios místicos de la intimidad” en Primer coloquio internacional. Espacios imaginarios, UNAM, 1999, México.
Yébenes, Zenia, Figuras de lo imposible. Trayectos desde la mítica, la estética y el pensamiento contemporáneo, Anthropos, México, 2007.

domingo, 10 de octubre de 2010

Entre Job y mi muy humilde opinión, ¿vale la pena?

Me parece un texto bastante extraño y místico como lúgubre bueno hasta cierto punto obscuro como con muchos velos los cuales no pude arrancar del todo por mas vueltas que le di o es que yo exigía mucho y el texto no daba mas, pero como dudo que eso se lo sucedido tratare de explicar las razones y hacer una pequeña reseña.

Si Job siendo un hombre perfecto y recto que temía de Dios y se apartaba del mal que llevaba la virtud consigo que es lo que se gana al que tal persona para mi gusto bastante irreal se tan castigado de tal manera que es lo que el Dios nos quiere enseñar o dar a entender si en el transcurso del texto nos damos cuenta que todo es arrebatado para Job y maldiciones y desgracias caen sobre el a pesar de su gran benevolencia.

Pero como es que Dios puede como jugar con nuestro destino y es que solo por las provocaciones de Satanás hace tanto mal a Job, pero es que Satanás solo quería el alma de Job y es que no hay nada mejor para el que el alma de un buen cristiano.

Pero entonces, ¿Cuál es el lenguaje que hablas? Si hablas todos (Dios) <<…Dios dio, y Dios quitó; sea el nombre de Dios bendito. (Job 1:21)>> pero si es que yo no t escucho y n estoy seguro de entender es o debe de ser el amor tan grande como para seguir creyendo a pesar del dolor y si es de esta manera el texto se refiere así al buen Job a pesar de todo retiene la integridad a pesar del mal sin causa.

<<… ¿recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos? (Job 2:10)>> pero es que Dios no nos da mas de lo que podamos soportar no nos va a dar mas ni menos de lo que podamos tener o aprovechar al cien algo debemos aprender por algo nos da determinadas cosas o es que acaso lo juzgo mal. O es que vive para levantar a los que se caen.

Pero aquí viene la parte difícil de cada ser humano cuando peor nos va cuando más mal estamos siempre renunciamos nos revolcamos lloramos sufrimos y despreciamos nuestras vidas menospreciamos a Dios y además olvidamos que todo pasa por algo, destino, vida, karma o para Job Dios le sobreviene un deseo por morir por descansar y sobre todo por no haber nacido le pregunta pide y cuestiona la explicación del por que el castigo, por que el sufrimiento. Por que traerlo a la vida si el iba hacer sufrir tanto si le iba a dar todo y después se lo iba a arrebatar que es lo que el había hecho tan malo para merecerse cosa de tal magnitud, pero Job sigue temiendo de Dios a pesar de todo y es su confianza en el lo que lo mantiene fuerte y la esperanza de una explicación o un descanso le ayuda a la integridad en su camino.

Pero en el castigo va la recompensa. <> por que entonces el pecado es el que se pagará como debe de ser el bueno será bendito y el mal castigado pero que es lo que Job ha hecho tan mal para merecer tal desventura acaso es solo que nuestros destinos son manipulados por sus dedos tal y como el de Job.

Pero después de la tormenta siempre sale el sol, ¿no es así? y por mas desventura que se viva siempre hay luz al final del camino en medio de la caverna un claro habrá y hasta el la obscuridad mas fuerte la más pequeña luz brilla.

Pero que es lo que Dios busca o desea de este pobre hombre y si todo esto es una enseñanza que pasa después solo son aguas que pasaron la miseria y se recordaran como lo que ya fue lo que ya fluyo pero en el silencio esta la sabiduría hay que esperar de pie a que la tormenta pase con plena confianza en el por algo lo volvemos a recordar pasan las cosas.

<>


Tú también has cometido errores, esta bien, porque todos los cometemos pero si yo perdono los tuyos ¿tú puedes perdonar los míos?, oye Dios, puedes sentir nuestro dolor
¿puedes caminar en nuestros zapatos?, ¿alguna vez te has quedado sin comer? Con que derecho nos lastimas, nos juzgas si tu también te equivocas nos hiciste como tu mismo eres y aunque somos sujetos de tu creación no t da derecho de jugar con nosotros o es acaso que no es un juego o es acaso que nos has abandonado y si erramos los errores sobre nosotros nos caerán.

Habla un chico Eliú critica a los ancianos mediante los cuales se desarrollan todas las criticas hacia Job y ninguna respuesta real a pesar de la edad, censura a Job por hablar de más por vanagloriarse a si mismo, cuando todo apunta a que los males no son en vano, con justificación ante lo0s malos que son castigados sin detenerse ni un momento como se lo merecen serán castigados todo pasa por una razón causa y efecto.


¿Que se siente sentarse en lo más alto? ¿eres feliz? ¿alguna vez has llorado? Si miro los cielos las nubes son tan altas y si peco ¿qué logro en contra tuya? Si tu solo te piensas a ti mas tu presente es el castigo ante el mal (el que obra mal. Mal le va) y ninguno dice donde esta mi Dios hacedor.

Pero acasos es este Dios como padre que puede castigarnos y golpearnos si es necesario en estos momentos apérese Dios en el texto se que solo es una salida fácil para salvar la trama o es que no podemos en realidad juzgar al mismo Dios de algo que no sabemos si es y si es bueno y si es amor como poder decir que nos podría destruir por completo al final la firmeza en el espíritu de Job lo sostiene ante todo mal del lado del todo poderoso y este le devuelve todo multiplicado y la felicidad vuelve a este mismo.

No se si es que fui clara. ¿Cómo poder hablar de actúa bien? si en el texto Dios castiga al bien aunque en el castigo va la recompensa, ¿este precio acaso vale tanto la pena?




sábado, 9 de octubre de 2010

Evangelios Gnósticos PDF

Hola Compañeros!

Aquí les dejo el link para descargar este libro. Es el de César Vidal.

http://www.4shared.com/get/FJDzgFlX/1941_-_Csar_Vidal_Los_Evangeli.html

Saludos!